Blendle, el iTunes del periodismo: ¿pagarías 0,20 por una noticia?

Marten Blankesteijn y Alexander Klöpping son 2 holandeses que se han propuesto revolucionar el mundo del periodismo digital. Hace unos meses desde su pequeña startup lanzaron Blendle o lo que ya se conoce como el iTunes de la prensa. Es decir, un sistema que te permite bucear entre contenidos de publicaciones y comprar directamente aquellos artículos o reportajes que te interesa leer. Los precios oscilan desde los 0,20 hasta los 1,20€. A la aventura se han sumado además de la gran mayoría de la prensa holandesa, 2 gigantes: The New York Times y el poderoso grupo alemán Axel Springer.

El New York Times y Axel Springer apuestan por el pago por noticia Clic para tuitear

Modelo de negocio

blendle noticia

Se trata sin duda de un modelo desarrollado desde una perspectiva 100% internet, es decir pensada por nativos digitales. Con una excelente aplicación y un portal web cuya usabilidad está realmente bien lograda. El usuario navega gratis por los titulares de diarios y revistas desde el ordenador, la tableta o el móvil y cuando localiza un artículo que le interesa paga sólo por él. El creador del contenido se lleva el 70% del pago y Blendle el 30% restante. Además y como cualquier otro producto de compra, si al usuario no le gusta o no está conforme con la compra se le devuelve el dinero. Lo mismo si tras la compra, el artículo se cierra en menos de 10 segundos, le devuelven el dinero. Está por ver cómo harán frente a la picaresca.

Red Social

equipo
Como no podía ser de otra forma, la plataforma funciona a su vez como una red social en el que los usuarios pueden seguir a medios o a otros usuarios pudiendo ver el contenido que consumen. Hay listados de contenido más leído y mejor valorado. También se pueden fijar alertas por temáticas y el afiliado recibe un bono de 2,5€ al darse de alta.

Según datos suministrados por Blendle lo que más se consume son entrevistas, columnas y análisis en profundidad. Cuentan con más de 130.000 usuarios en Holanda, la mayoría jóvenes, para una aplicación centrada en contenido periodístico, declara Klöpping. El 60% de sus usuarios oscilan entre 20 y 35 años de edad.

The New York Times y Axel Springer han entrado a formar parte de la empresa con una inversión de 3 millones de euros en busca de una alternativa a la crisis que sufre la prensa en los últimos años, que no han conseguido paliar los diferentes modelos de negocio que se han ido sucediendo en internet.

Veamos el modelo desde otra perspectiva

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A Blendle se le critica sin embargo que su modelo parece que funciona, pero lo hace en unas condiciones muy particulares. En un país con una  lengua minoritaria y donde el volumen y la calidad de los contenidos periodísticos gratuitos en ese idioma son muchísimo menores que en lengua inglesa o en español, por poner dos ejemplos.

A Blendle se le critica que su modelo no es aplicable a la lengua inglesa o española Clic para tuitear

En lengua inglesa la calidad de contenidos periodísticos gratuitos que se pueden encontrar en Google News  chocan directamente con el modelo de negocio que plantea Blendle. Tal vez por eso Axel Springer, uno de los gigantes de la comunicación que tiene la guerra declarada a Google, haya decidido apostar por este proyecto. En castellano y una vez que Google News ya no opera en España podría tener sentido el modelo. La duda en el caso español es la falta de costumbre del usuario a pagar por contenido con datos de compra muy inferiores a nuestros vecinos de lengua inglesa como  Reino Unido o en otras lenguas como Alemania o Francia.

La segunda crítica achacable es que no es un modelo que se atisbe como el salvador de la prensa, más bien como una fuente más de ingresos que complemente los modelos existentes u otros que puedan surgir. Y es que parece obvio según los datos que se pueden extrapolar del modelo holandés, que los contenidos más demandados son entrevistas, análisis y reportajes. Por lo general los contenidos más leídos en los medios digitales generalistas suelen ser deportes, entretenimiento y espectáculo. Precisamente contenido por el que es difícil que alguien vaya a pagar. El buen periodismo es caro, los corresponsales, el periodismo de investigación, las grandes historias no se pueden soportar con ventas de 0,20€. Es inviable mantener plantillas como las del New York Times con un modelo de negocio que solo se sustente en el pago por  noticia. Por lo tanto se trata de una fuente más de ingresos, no de la panacea salvadora de la prensa.

La tercera crítica que se le atribuye es que la lectura de los artículos en Blendle se hace sin publicidad. Sin la publicidad que se visualizaría en origen en el medio original. Aunque la publicidad digital no ha cubierto ni de lejos los ingresos que aportaban los medios impresos,  la separación de los anuncios del contenido no parece que vaya a ayudar a servir impresiones y podría incluso hacer perder cuotas de mercado publicitario a algunos medios. La apuesta de la publicidad pasa por otra fase en la que se conozca mucho mejor al usuario que navega para ofrecerle contenido lo más relevante posible a sus intereses. La difusión de contenido sin publicidad se alejaría de este proceso.

Y la última crítica viene de la comparación con el modelo iTunes. Para las grandes coorporaciones musicales iTunes no ayudó a la música, ayudó a Apple. Es decir, pasaron de ganar unos cuantos a ganar uno solo. Así lo ven las discográficas y productoras. Y eso piensan algunas editoras de medios de comunicación de este modelo o similares. Dar el poder a un solo actor nunca fue bueno. Además mientras que en la música se paga 1€ por canción aquí se pagaría una media de 0,20€ y encima en la música  no se compite con contenido gratuito como le pasa a la prensa, (aunque es verdad que se competía contra la piratería).

iTunes no ayudó a la música ayudó a Apple a ganar más dinero Clic para tuitear

Mi opinión

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Soy un acérrimo defensor de la profesión. Eso sí, a partir de ahí cada empresa busca su modelo de negocio. Yo defiendo el pago por contenido como valor del coste de un buen producto informativo. Generar buenas historias, realizar periodismo de investigación o ejercer el control de los poderes públicos cuesta dinero y querer cobrar por ello es totalmente lícito. A partir de ahí la idea de Blendle me parece que aporta un indudable valor y un punto de partida que por lo menos exige mirar de reojo el proyecto y el modelo. Por un lado no es teoría. Han demostrado en un mercado como el holandés que son capaces generar un negocio rentable (actualmente la empresa la forman 27 personas). En España sin Google News por medio es cuanto menos “sondeable”.

En segundo lugar el modelo holandés ha conseguido algo que ahora en España suena a ciencia ficción  que haya personas de entre 20 y 35 años  aportando dinero a la industria; dinero de jóvenes que antes no se gastaban un duro en prensa. La realidad es que nuestras generaciones nunca habían pagado por música o cine hasta hace poco (directamente se pirateaba o no se compraba) y ahora se paga por ebooks, por música en  Spotify o cine en Netflix por poner tres ejemplos.

Es además un producto pensado para la forma de consumir internet de ahora, te registras por ejemplo en apenas 20 segundos. Blendle es en realidad una red social y un motor de búsqueda. Los usuarios pueden seguir a otros usuarios, pueden leer las historias que ellos recomiendan. Son capaces de configurar  alertas, de generarse casi una revista especializada a partir de contenidos de diferentes medios que muchas veces ni conocerían. Es más es probable que hasta haya usuarios que terminarán suscribiéndose en medios o revistas a las que han descubierto a través de Blendle. Imagina por un momento que eres aficionado a los viajes y descubres en Blendle la guía completa sobre viajes interrail. Y  resulta que existía una revista digital especializada en viajes interrail. La probabilidad de que te suscribas a esa revista aumenta sustancialmente frente a la opción de no haberla conocido.

Por último, es verdad que los modelos de negocio de contenidos tienden a las tarifas planas (como hace Amazon con su tienda de ebooks) y es tal vez la única pega achacable, pero es un modelo que no gusta a los editores de medios y para avanzar es necesario dar el primer paso. De ahí que veo con muy buenos ojos iniciativas y proyectos que sitúen nuestra profesión a la vanguardia digital y nos acerquen al sentir de los más jóvenes para no convertir los medios de comunicación en cementerios de elefantes. viviendo del recuerdo de épocas gloriosas vinculadas al papel.