Las 11 errores que debes evitar al compartir en Twitter y Facebook tus retos deportivos

Como bien sabes ya,  compartir en Twitter y Facebook contenido es fundamental para posicionarte pero  los errores se pueden pagar caro. La diferencia entre obtener un buen resultado, y soportar el peso de una ‘derrota por goleada’ está en la forma en que las gestiones. De esta forma, la estrategia que traces para conseguir tus objetivos adquiere un papel protagonista. Tu reputación online está en juego.

Y para que tu planteamiento sea exitoso, me tomo la licencia de enumerarte una serie de pifias frecuentes que suelen cometerse a la hora de manejar Twitter, Facebook, Google Plus y demás compañía. Ten en cuenta que la imagen que proyectas en las redes sociales dice mucho de ti, y por ende, de tu marca personal.

Sin presencia como blogger

Sí, tienes razón en lo que estás pensando. El blog no tiene por qué estar incluido en tu estrategia planificada de redes sociales. No es obligatorio, pero sí que resulta recomendable. Y me atrevería a decir que vital si por ejemplo eres entrenador y quieres captar clientes. Está claro que el blog requiere un esfuerzo de trabajo e inversión de tiempo. Pero la generación de contenidos propios y exclusivos en tu página personal va a reforzar tu imagen de marca en las redes sociales, ya que todo lo que generes puede ser publicado en diferentes plataformas para que lo lean tus seguidores. Aportarás valor añadido, y generarás conversación sobre lo que escribes. Los resultados se verán antes de lo que imaginas. Te animo a que te pongas manos a la obra, crees tu blog y compartas todos los posts producidos. La primera regla que has de tener en cuenta si quieres ser atractivo para tus seguidores o tus patrocinadores es que tienes que aportar valor. Recuerda que todo vuelve.

Perfil incompleto y estética poco cuidada

Es posible que el tiempo juegue en tu contra, porque se necesita una cierta de dedicación. Aunque te lleve un rato, ten en cuenta que sólo es una vez, y que el resultado merece la pena. Una descripción de tu perfil en blanco o no completado, dice mucho más de lo que tú crees. Vence a la pereza, y trata de escribir una ‘bio’ en la que seas capaz de describir quién eres y qué es lo que haces.  Y si eres entrenador, qué problema solucionas y a quién. Te aseguro que no tardarás tanto como estás pensando.

Otro apartado no menos importante en el que debes concentrar la atención es el del diseño. Algunos consejos prácticos para anotar, te los resumo en:

*Imagen de portada atractiva. Será el primer impacto que genere tu imagen de marca. Así que…acción! Pon esa pose en la que gustaría aparecer en una crónica o artículo de un medio digital, que refleje lo que haces y también que ofrezca pistas sobre tu personalidad.
*Foto de perfil. La premisa que debes seguir es que ésta imagen debe identificar tu marca de forma más rápida y fácil.
*Link externo. Por supuesto, no debes olvidarte de insertar tu link a tu página web o blog en la red social en la que te encuentres cómodo. Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin o Google+ son  escaparates perfectos para dar a conocer tu actividad deportiva y tus retos.

Abarcar el mayor número de redes sociales

A mayor presencia en más redes sociales, mayor visibilidad. Esta afirmación no es del todo cierta, y no siempre se cumple. Mi consejo es estar en dos o tres plataformas, a lo sumo. Si no las puedes mantener, ¿para qué te vas a dar de alta?. Puedes dar prioridad a Twitter o Facebook (Una de las 2), y probar con Linkedin (sí he dicho Linkedin. ¿Acaso los directores de marketing no están ahí?) e incluso crearte un canal de Youtube para promocionar tus vídeos de entrenamiento, o incluso en plena competición.

Aprovechar los agradecimientos para captar más seguidores

Si quieres agradecer algo a algún seguidor, limítate a darle simplemente las gracias. Es una táctica errónea de ‘branding’, agradecer un follow pidiendo más follow. Y si te siguen en Twitter, no aproveches la coyuntura, y solicites que te sigan también en Facebook o en Instagram, por ejemplo. Si despierta interés con tus propios contenidos, es muy probable que ganes a un usuario para la causa, y le tengas también como fan tuyo en otras plataformas, tarde o temprano.

Es una táctica errónea de ‘branding’, agradecer un follow pidiendo follow en otras redes Clic para tuitear

Caso omiso a los agradecimientos

Otra mala práctica que te aconsejo que no se te pase ni por la cabeza. Ni blanco, ni negro. Está claro que no puedes contestar a todos los tuit que te pueden llegar de felicitación por un reto superado, una marca personal batida o una brillante actuación en una carrera concreta. Pero tampoco debes tomar como regla general: o a todos, o a ninguno. Ni hay que ser tan drástico, ni tampoco obsesionarse con cada tuit que recibes. Tienes la opción de escribir un tuit, en formato colectivo, para todos aquellos usuarios que te hayan retuiteado.

Eso sí, te conviene que, de vez en cuando, si recibes una mención especial, correspondas con una respuesta más personal y elaborada. Tu imagen de marca en la red creará mayor confianza.

Carecer de diplomacia y no cuidar tus comentarios

Ante todo. Evitar la confrontación con tu público objetivo es la prioridad. ¿Pero si no me ven? Sí, razón no te falta, pero cuidar tu lenguaje, y especialmente, pensar dos veces lo que vas a decir, te evitará males mayores.

Recuerda, aunque no veas a tu interlocutor, hablas de tú a tú. El lenguaje debe ser directo, no agresivo y con mensajes cortos. Debes centrarte en crear interacción y ‘engagement’. Así que no dudes en contestar preguntas, o intentar resolver dudas. Tu experiencia como deportista puede servir de referencia a otro usuario que esté pasando por una circunstancia que tú ya has superado.

Recuerda que en Twitter, aunque no veas a tu interlocutor, hablas de tú a tú Clic para tuitear

No te conviertas en spammer, pásate a las reviews

No caigas en la tentación, ni en el recurso fácil de publicitar aquellos productos que te sirven tus patrocinadores sin más. Y encima uses los mensajes privados y los chat de Twitter o Facebook, por poner un ejemplo. Tu reputación online puede verse tocada en su línea de flotación.

Aporta valor añadido a ese producto o servicio que deseas promocionar. Te propongo generar una interesante review sobre el mismo. El ejemplo práctico: estrenas nuevas zapatillas de running, como las vas a probar ¿por qué no contar tus sensaciones y realizar un análisis en profundidad, con pros y contras, y compartirlas en Facebook o Twitter? Generarás contenidos de calidad, y tus seguidores lo van agradecer. Acuérdate, generar valor.

Solicitar retuits (RT)

En este apartado hay que abrir una excepción. Siempre y cuando tus mensajes en Twitter tengan un interés general, por ejemplo, correrás la próxima Behobia-San Sebastián, y te has marcado un reto solidario para que tus kilómetros de entrenamiento y de competición sumen donaciones para una causa benéfica. En tal caso, el solicitar un RT puede ser válido. Fuera de este pretexto, esta práctica no tiene sentido alguno, y está muy mal visto.

Sobrepasarse con el uso de los hashtags (etiquetas)

Le llames como le llames, hashtags o etiquetas, su uso está muy extendido, principalmente en Twitter. Su función es que sirvan como eficaz recurso para fijar el asunto de un tiut, y destacar su relevancia para el resto de usuarios.

Hay ejemplos ilustrativos que en los 140 caracteres del tuit, la mitad suelen contener estas palabras clave. Lo considero un error, aunque, bien es cierto que hay que apuntar que siempre hay casos excepcionales. Pero, por lo general y bajo mi criterio, una práctica moderada es emplear tres hashtags en un mismo tuit.

No mencionar a los autores

El tema del ‘pirateo’ tampoco funciona en redes sociales. Si andas busca una frase de otra persona que te motive, y quieras compartir con tus followers, o bien hayas leído una artículo interesante sobre entrenamientos o lesiones, menciona al autor o al medio en el que aparece.

La mención es el recurso más rápido y efectivo para establecer relaciones en Twitter o Facebook. Mencionar al autor de lo que compartes puede generar un feedback positivo, y que éste se acabe convirtiendo en un contacto más que interesante que te pueda aportar nuevas perspectivas para tu imagen de marca.

Enlaces compartidos que no son correctos

Es un error muy común en las redes sociales, y que suele suceder día sí y día también. Y, sobre todo, si eres de los que usan los ‘acortadores’ de links (tipo bitly). Puede que al corta y pegar el enlace correspondiente, se pierda parte, y éste no funcione, o lleva a una página no deseada. Las molestias causadas a tu seguidor son evitables. Así que antes de compartir, revisa, por favor.

¿Has tomado nota? Si me permites aconsejarte, ponlos en práctica, y ya me comentarás los resultados.